Pronunciamiento anarquista sobre los bombardeos de las potencias sobre Siria

Como es de público conocimiento, el pasado fin de semana el gobierno norteamericano, presidido por el ultraderechista Donald Trump, ha bombardeado zonas urbanas de Damasco y Homs, con la anuencia de gobiernos occidentales como los de Francia, Reino Unido y Canadá, tomando como pretexto la existencia de armas químicas por parte del gobierno sirio de Bashar Al Assad, cuya familia lleva en el poder varias décadas. Dicho bombardeo ha generado el repudio de gran parte de la opinión pública mundial, dados los antecedentes históricos de la política internacional de los Estados Unidos, sobre todo en Medio Oriente, caracterizados por el intervencionismo y la rapacidad por los recursos naturales, como el petróleo sirio.

Lo que no ha concitado semejante indignación, mucho menos en la izquierda local y latinoamericana, es el constante intervencionismo de Rusia en la guerra interna que vive Siria. El gobierno sirio, en su guerra contra los terroristas fundamentalistas del Estado Islámico, financiados y armados por Occidente, por Arabia Saudita y por Israel, ha bombardeado al pueblo sirio, con el apoyo de las bombas de la aviación rusa, para sofocar cualquier foco de disidencia.

El afán de Al Assad es desaparecer cualquier oposición que exista dentro de Siria, para mostrarse como la única opción viable frente al terror del Estado Islámico. Es difícil de olvidar la masacre de Hama, en 1982, cuando el padre del actual presidente Bashar, Hafez Al Assad, envió a sus militares a matar decenas de miles de civiles islámicos que se rebelaron contra su régimen autárquico. También es conocida la histórica opresión que ha sufrido el pueblo kurdo por parte del gobierno de Damasco, que intenta destruir sus vestigios culturales para arabizarlos forzosamente, restringiendo el uso de su idioma e incluso retirando la ciudadanía siria de amplias zonas de localidades disidentes.

Hoy en día, mientras las bombas rusas caen sobre los pueblos sirios rebeldes, la entrada de periodistas internacionales a las zonas de guerra es imposible por las restricciones gubernamentales, por lo que toda la información noticiosa que proviene de Siria está parcializada por el bando pro estadounidense y el bando pro ruso. Son muy escasos los periodistas sirios que pueden informar la verdadera sensación de miedo del pueblo, que se bate entre ambos fuegos, de los militares sirios y rusos y de los terroristas del Estado Islámico. Un escenario muy parecido al que se vivió en los años ochenta en la sierra peruana con la guerra de Sendero Luminoso.

La maquinaria de desinformación, tanto estadounidense, como rusa, no se detiene. Mientras ya se conoce la agenda mediática de los occidentales, que tildan de terroristas a cualquier gobierno y/o pueblo que no sea de su agrado, sobre todo si es de Medio Oriente, los medios de comunicación rusos, con RT y Sputnik News a la cabeza, apuntan a cualquier opositor de Al Assad, llamándolo también terrorista islámico y/o mercenario de los norteamericanos. Con burdas opiniones de supuestos “expertos”, que muchas veces son analistas y opinólogos que rara vez pisan la zona de guerra, como la británica Vanessa Beeley, así como entrevistas a los mismos militares del Kremlin, los medios rusos y sus afines intentan descalificar cualquier acusación de bombardear a la población siria, calificándola de “montaje”, de “falsa noticia” o fake news, mientras la cifra de muertos sigue ascendiendo. Desde el último y desde luego repudiable bombardeo norteamericano, cualquier evidencia y/o testimonio de los ataques químicos sobre la ciudad de Duma, es considerado como colaboracionismo con los estadounidenses, al colmo que muchos médicos de dicha ciudad ya han sido amenazados por el gobierno sirio.

De lejos, la mayor campaña mediática de RT y los medios rusos es la desplegada contra los Cascos Blancos. Organización civil que surgió hace unos años en ciudades como Alepo y otras que eran el blanco predilecto de las bombas rusas, estaba integrada por civiles sirios opositores al régimen de Al Assad, quienes se organizaron para ser rescatistas de las víctimas de los bombardeos. Dado que su labor ponía en evidencia los ataques rusos y sirios, los países occidentales y Turquía se aprovecharon de su aparición para empezar a enviarles asesoría, entrenamiento médico y financiación, con el evidente interés de desacreditar al bando de Putin y Al Assad. Esta colaboración que han recibido es el principal cuestionamiento que se les ha hecho, pero poniéndolo en contexto, resulta lógico que un grupo cuya prioridad es salvar vidas de ciudadanos bombardeados, acepten la ayuda con tal de proseguir su labor humanitaria, sin que esto deslegitime su labor. No es la primera vez que organizaciones de derechos humanos que trabajan en países con gobiernos anti estadounidenses reciben ayuda occidental, lo cual no significa que las violaciones de derechos humanos por parte de dichos gobiernos dejen de ser repudiables.

Sin embargo, los trolls de internet rusos y las noticias diarias de RT empezaron a acusar a los Cascos Blancos de terroristas, con un ánimo criminalizador que hace recordar al régimen fujimorista o también al gobierno israelí que llama terroristas a los activistas de derechos humanos en Palestina. Vídeos totalmente sacados de contexto y memes absurdos son viralizados en redes sociales, como por ejemplo el famoso vídeo del Mannequin Challenge realizado por los Cascos Blancos para generar conciencia, que viene siendo usado por la prensa rusa como supuesta “prueba irrefutable” de que los ataques rusos sobre las ciudades sirias son supuestos montajes. Es difícil encontrar publicaciones periodísticas que critiquen y/o calumnien a este grupo de rescatistas, cuya fuente originaria no sea RT. Haciendo una rápida búsqueda en redes sociales como twitter, se detecta que quienes más hablan de los Cascos Blancos son trolls.

Lo más lamentable es que muchas organizaciones políticas y activistas de izquierda en Latinoamérica y en el Perú hacen eco de la desinformación de RT. Fanpages peruanas de activismo político y social como Colectivo Dignidad y muchas otras, replican los bulos desinformativos de RT, sin interesarse en recoger verdaderamente la opinión de los sirios que reciben las balas y bombas de ambos bandos, lo cual lejos de expresar solidaridad con el pueblo de dicho país, simplemente denota alineamientos ideológicos. Que sectores de la izquierda peruana y/o latinoamericana sean adeptas a Putin y Al Assad resulta ofensivo para la inteligencia, puesto que ninguno de estos dos gobernantes es izquierdista no marxista, sino más bien, tienen a los comunistas rusos y sirios como opositores en sus respectivos países.

Llama la atención que, aparte de la prensa pro rusa, las críticas a los Cascos Blancos también son compartidas por medios estadounidenses de extrema derecha, como Infowars. Cabe recordar que la misma red de desinformación de trolls rusos que hoy tratan de encubrir el belicismo de la aviación de Putin en Rusia, fue la misma que favoreció con publicidad en redes sociales a Donald Trump en las últimas elecciones presidenciales norteamericanas, donde derrotó a Hillary Clinton.

Con la guerra contra los terroristas del Estado Islámico siendo ganada por las tropas de Al Assad y de Rusia, el último ataque de Estados Unidos es una demostración de desesperación norteamericana por participar en el inminente reparto de la torta del petróleo sirio, una fiesta en la que los mismos civiles sirios no están invitados. Forzar a la opinión pública a alinearse con el bando pro ruso, como pretenden algunos que se pintan de izquierdistas, con un criterio más geopolítico  que de solidaridad internacionalista, no es más que una negación de la realidad social y política de Siria, es decir que en un país donde se vive una dictadura hereditaria desde los años setenta, nunca ha habido protestas, disidencias ni represión brutal.

El anarquismo, ajeno a lealtades a gobiernos de cualquier signo y a polarizaciones políticas entre izquierda y derecha y/o antagonismos similares entre facciones militaristas que sólo buscan el poder, no puede sino expresar su total solidaridad al pueblo sirio, al pueblo rebelde que es víctima y también es guerrero, que es bombardeado por todos los países poderosos y es acallado por el poder de los medios de comunicación de los gobiernos occidentales y rusos. La normalización de la opresión de la familia Al Assad no es garantía de paz para el pueblo sirio, sino solamente lo será su propia organización para liberarse del dictador, del fundamentalismo religioso de los terroristas del Estado Islámico, y del intervencionismo extranjero.

Solidaridad con el pueblo sirio. Fuera imperialistas de Siria.

Anónimo, 18 de abril de 2018

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3 comentarios en “Pronunciamiento anarquista sobre los bombardeos de las potencias sobre Siria

  1. “Que sectores de la izquierda peruana y/o latinoamericana sean adeptas a Putin y Al Assad resulta ofensivo para la inteligencia, puesto que ninguno de estos dos gobernantes es izquierdista no marxista, sino más bien, tienen a los comunistas rusos y sirios como opositores en sus respectivos países.”

    qué quiere decir ” izquierdista no marxista “?

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